
Deje de comprar hornos nuevos cada vez que se daña un elemento calefactor
Si dirige una cadena de panaderías, ya sabe cómo funciona esto: un horno deja de funcionar, un tubo calefactor se quema, y de repente tiene que pagar una cantidad enorme por un horno nuevo. Parece ser la única opción, pero, en realidad, es un desperdicio de dinero.
Existía una forma mucho más inteligente de manejar esto. En lugar de reemplazar todo el equipo, basta con sustituir esos elementos calefactores normales por lámparas infrarrojas de alta calidad. De este modo, se mantiene el calor y la calidad del producto, pero se evita gastar dinero en equipos caros.
Cómo funciona realmente
La mayoría de los hornos dependen de la circulación de aire para funcionar. Las lámparas infrarrojas son diferentes: emiten radiación directamente hacia la masa. Piénselo como entrar al sol en un día frío: siente el calor de inmediato, incluso si el aire a su alrededor está frío. Como el calor llega directamente al producto, no es necesario usar carcasas aislantes grandes ni ventiladores potentes. A menudo, se puede usar un horno más pequeño y económico, y aún así obtener resultados perfectos.
Elegir el tubo adecuado
No puede simplemente tomar cualquier lámpara del estante y esperar lo mejor. Hay que considerar la relación entre vatios y longitud del tubo. Un tubo con alta densidad de potencia permite reducir el tamaño del horno, lo cual es muy útil en una cocina con poco espacio.
Pero aquí está lo importante: debe asegurarse de que la tensión eléctrica sea compatible. Si utiliza un sistema de 220 V, entonces debe usar tubos de cuarzo de alta potencia. Estos tubos generan calor rápidamente, lo cual es ideal cuando hay mucho trabajo y hay gente esperando fuera.
El compromiso real
Bueno, estas lámparas no son mágicas. No duran para siempre. No vivirán tanto como esos viejos elementos calefactores de hierro fundido. Pero hagamos las cuentas: compare el costo de unas pocas lámparas de repuesto durante unos años con el costo de reemplazar todo el horno. No hay duda, las lámparas ganan siempre.
El truco es tener algunas lámparas de repuesto listas. Así, cuando una se daña, podrá volver a trabajar en minutos, no en semanas. Seguirá obteniendo una corteza y textura perfectas. Solo dejará de pagar ese “impuesto” por un horno de marca.