
Ya saben cómo es: estar de pie en la sala de estar mientras el calor se acumula cerca del techo, dejando las esquinas frías. Un calentador inadecuado hace que uno tenga que luchar constantemente con el termostato, desperdiciando energía, sin lograr una temperatura adecuada. Un calentador infrarrojo, en cambio, calienta directamente a las personas y las superficies, por lo que la comodidad se logra rápidamente: sin ruidos, sin corrientes de aire, sin necesidad de suposiciones.
¿Qué realmente importa desde el punto de vista técnico?
Los calentadores infrarrojos emiten calor radiante, igual que el sol… pero sin los rayos UV. En su interior hay un tubo de halógeno o cuarzo, o bien un elemento de fibra de carbono, que se calienta y emite calor infrarrojo hacia afuera.
La potencia es la cantidad de calor que el calentador puede proporcionar para compensar las pérdidas de calor del ambiente. Un calentador eléctrico silencioso, diseñado para brindar comodidad constante, suele funcionar con la tensión eléctrica habitual de la casa. Los modelos de mejor calidad incluyen un termostato para controlar la temperatura de manera precisa.
En cuanto a la seguridad, busque características confiables: protección contra vuelcos, protección contra sobrecalentamiento, y una carcasa sólida. Si el calentador se usará en exteriores, es importante tener en cuenta su clasificación IP; la humedad y el polvo pueden acortar su vida útil si no está protegido adecuadamente.
¿Por qué este método funciona en las habitaciones reales?
La orientación de la habitación y su aislamiento determinan cuánto debe trabajar el calentador. Las habitaciones orientadas al norte y las ventanas por donde entra aire frío requieren más capacidad de calefacción. Las habitaciones bien aisladas y orientadas al sur mantienen el calor solar, por lo que es posible ajustar la temperatura de manera precisa.
Simplemente mida el área de la habitación, tenga en cuenta la altura del techo y ajuste la potencia según la exposición y el nivel de aislamiento. Un punto de partida común es de unos 10 vatios por pie cuadrado para espacios promedio; luego aumente la potencia si la habitación está expuesta al frío, o disminúyala si la habitación está bien aislada, para que el calentador no funcione constantemente.
Los calentadores infrarrojos son excelentes porque calientan directamente a los objetos y a las personas, por lo que la comodidad se siente de inmediato, incluso cuando el aire permanece tranquilo.
¿Qué debemos tener en cuenta a diario?
El calor infrarrojo es direccional, por lo que su ubicación es importante. Coloque el calentador donde el calor llegue a las zonas de descanso, no en lugares alejados o detrás de los muebles.
Dado que calienta las superficies, a veces los objetos que se encuentran en el radio de acción del calentador se calentarán más que las superficies cercanas. Eso es normal.
Para obtener mejores resultados, combine el calentador con buenas prácticas: cierre las cortinas por la noche, reduzca las corrientes de aire y configure el termostato para mantener una temperatura adecuada, sin sobrecalentamiento.
Un consejo práctico: los calentadores infrarrojos son muy silenciosos, pero aún así necesitan espacio suficiente para funcionar. Mantenga el calentador a una distancia segura de los materiales inflamables y siga las indicaciones indicadas en la etiqueta. De esta manera, el calor será eficaz y sin complicaciones.