
Si alguna vez has utilizado calefactores infrarrojos montados en el techo, sabrás cuán frustrante puede ser su funcionamiento. Por lo general, se estropean demasiado pronto. ¿Por qué? Porque están expuestos a todo tipo de suciedad y humedad que hay en el aire. Cuando el vapor o el polvo impacta contra los tubos de cuarzo extremadamente calientes, se forman depósitos minerales nocivos, o incluso el vidrio se rompe.
Nos cansamos de ver esto ocurrir, así que construimos barreras anti-vaho e impermeables en nuestra nueva línea de productos.
Lidiando con la suciedad El problema con las lámparas convencionales es que son propensas a sufrir daños debido a pequeñas cantidades de aceite o agua que caen sobre sus componentes. Esto genera puntos de calor excesivo, y eso hace que el tubo se rompa.
Para evitarlo, utilizamos una carcasa hermética que impide que los líquidos lleguen hasta los componentes electrónicos y la superficie del calentador. De esta manera, el cuarzo se mantiene limpio. Esto es muy importante si operas una lavandería o una fábrica de procesamiento alimentario, donde el aire está muy caliente.
Manteniendo todo en buen estado Invertimos mucho tiempo en garantizar un sellado adecuado entre la carcasa y el soporte en el techo. Queríamos algo que pudiera resistir los efectos del vapor o los chorros de agua sin causar daños al sistema.
Pero hay algo importante que debes saber: deja que la unidad se enfríe antes de limpiar la lente. Si aplicas agua fría sobre un elemento de 2000 W mientras está en funcionamiento, el cuarzo se romperá. Por más sofisticada que sea la carcasa, no se puede luchar contra las leyes de la física.
Qué significa esto para ti En la práctica, esto significa que ya no necesitarás reemplazar las lámparas cada pocos meses debido a la corrosión o la suciedad. Puedes utilizarlas durante miles de horas sin preocupaciones.
Además, como la tecnología anti-vaho evita que la condensación bloquee el calor, no es necesario aumentar la potencia para sentir calor. Tus facturas de energía se mantendrán estables. Es una forma más simple y económica de mantener el lugar calentado, sin las molestias relacionadas con el mantenimiento constante.